miércoles, 23 de julio de 2014

Tango Bicha

Ahí dejo lo último:

Escuchar "Tango Bicha"

Desde que asomaste esa nariz partida en dos
por la puerta de mi cuarto,

supe que traías un obsequio para mí,
envenenado.

Desperté de aquel hechizo cuando recibí
la primera puñalada
Frívola y superficial, urdiste sin escrúpulo
la trampa.

Meapilas y cobardes
lameculos y trileros,
rebañaban tus brebajes
religiosamente,
como corderos

BICHA! Aquelarre, misa negra y relicario
BICHA! Los cadáveres se agolpan en tu armario
A tu paso se instalaba la devastación
el odio y el desaliento.
Solo la masacre te arrancaba del eterno aburrimiento.

Tu pasión por los sillones y el parqué
de los despachos
te llevó por la escalera
de subida siempre,
nunca hacia abajo.

BICHA! Patológica afición a la mentira
BICHA! ­­la crueldad es la constante de tu vida
BICHA! Aquelarre, misa negra y relicario

BICHA! Los cadáveres se agolpan en tu armario
Quedará tu maldición en el olvido
Nada queda ya de ti, es tu castigo

BICHA!
BICHA!

jueves, 6 de marzo de 2014

LA MISERIA (de nuevo)

Recupero esta antigua entrada de hace casi exactamente dos años como pretexto para traeros lo último que he compuesto.


Ha pasado, como digo, el tiempo suficiente como para que me pueda salir algo de voz y poderos ofrecer un resultado mínimamente digno. 


Y si os gusta lo suficiente como para querer oírla a todas horas, os la podéis descargar desde ese mismo sitio al módico precio de 1.29 € (la mitad de ese dinero irá para Oxfam).

LA MISERIA

Llega un momento en que escribo
por no hacerme rozaduras;
que me voy con la basura
si no gusta lo que digo.

Llega un momento en que tiro
de la lista de principios
para explicarme las causas,
y guardar el equilibrio.

No acercarme por la espalda
lo practico desde niño
que prefiero ver las caras
a enredarme con los hilos

Resistir en el camino
recordando cada herida.
Repasando lo vivido,
se descubren las salidas.

Ah!, eres tú; la miseria!
Supe quien eras
en cuanto giré mi cadera

Ah!, eres tú; la miseria!
Te delata el sigilo
con que te acercas.

Y si el olor nauseabundo
me convierte en apestado,
recuerdo de los amigos
los abrazos prolongados.

No hemos llegado tan lejos
para caer derrotados
cada triunfo logrado
lo celebraremos viejos


Ah!, eres tú; la miseria!
Supe quien eras
en cuanto giré mi cadera

Ah!, eres tú; la miseria!
Te delata el sigilo
con que te acercas.


He borrado de mi agenda
Decepciones y esperanzas
Y he añadido la experiencia
en el campo de batalla.

Resistir en el camino
recordando cada herida.
Repasando lo vivido,
se descubren las salidas.

No hemos llegado tan lejos
para caer derrotados
cada triunfo logrado
lo celebraremos viejos


viernes, 8 de noviembre de 2013

Deadbook | Libro de muertos | Zombie avatar

Hoy se ha despertado como cada día, sobresaltada y con el tiempo justo.

Últimamente, muchas son las noches que no pega ojo y muchas las mañanas que no puede despegarlos.

Les presentaron hace unos meses. El tiempo suficiente para que, aún sin conocerse bien, ambos decidieran querer morir uno al lado del otro.

Aunque ella nunca pudo imaginar que esto último fuera a ocurrir tan pronto.

“Es increíble como la gente aparece y desaparece así, de repente, de nuestras vidas”.

Apenas acertó a prepararse un café para despejarse.

Frente al ordenador, la prensa digital y una visita rápida al muro.

 

ahí estaba…Su avatar

Foto de perfil.

….”Agregar”.


Hoy se ha despertado como cada día, como cada año.

Café, prensa y muro.

¡Qué facilidad!  ¡Estés donde estés! ¡Volverle a encontrar!

 “Felicita a…“.  Como cada 3 de abril.

El muro será su vivo perfil.
Todo sigue igual, pero él no está aquí.
“Gracias por venir”

Vaga por la red, sin alma, sin paz
Persiguiendo fans,
comiendo palabras.

Foto de perfil, falsa identidad. Un zombie-avatar.
¡Qué broma macabra!

No subirá al cielo,
ni caerá al infierno.
Quedará atrapado
en un libro de muertos

Su perfil en “deadbook”
quedará atrapado.
Ni subirá al cielo,
Ni caerá a los infiernos.

Hasta 2009, Facebook no modificó su política de publicación de perfiles de sus usuarios fallecidos.

A partir de entonces ofreció la posibilidad de que familiares y amigos avisen de la muerte de alguien que tiene perfil en su red, por medio de un formulario.

A partir de entonces, una vez confirmado un fallecimiento (siempre, por medio de algún tipo de certificado), Facebook elimina de los motores de búsqueda y de las listas de “sugerencias de amistad” o “amigos recomendados” el perfil del fallecido.

En la actualidad Facebook ofrece dos opciones a los familiares: borrar la cuenta totalmente o crear una cuenta conmemorativa con un tratamiento especial:
  • no se puede iniciar sesión
  • se elimina la información de contacto (email, teléfonos  etc. para evitar que pueda ser usada por otras personas para usurpar la cuenta)
  • Solo a los amigos confirmados se les permite ver y publicar mensajes.
Y para cuando se dé el caso (espero que no muy pronto), aquí dejo el enlace al formulario de comunicación de defunción:

¡No dejéis que me convierta en uno de ellos!

Esta situación kafkiana, de personas muertas que continúan activos en las redes sociales y, sobre todo, los comentarios que he encontrado al respecto, de los seres queridos, me llevó a componer este tema, "Zombie-Avatar", que -por fín- he concluido (lo que no quiere decir que lo haya terminado).





lunes, 25 de marzo de 2013

LA FLECHA DE ARENA

Existen lugares a los que volvemos.

También existen personas con las que compartirlos, pues de no ser así, no volveríamos. 

De la reunión de ambos, surgen los momentos inolvidables, esos que nos hacen volver y compartir. Momentos en los que se crea una atmósfera densa que lo bendice todo y a todos. 

Y la calma te cala los huesos. Y hablamos, y nos descarnamos, y lloramos y reímos; todo muy intensamente. Con la guardia baja, porque nos sentimos a salvo; y de hecho lo estamos. 


“Ningún miserable consigue llegar
a la orilla de los consagrados, 
por el mar calmado” 

Existen lugares que conforman nuestro paisaje, que se convierten en una parte esencial y vital de nosotros mismos. Lugares que nos ayudan a recordar a quienes siempre nos han acompañado. 

Y te das cuenta de que no los concibes sin su presencia, y descubres que ellos son el lugar y el lugar son ellos mismos. 

El lugar al que yo vuelvo lo tiene todo; luz, aire, agua, alimento, arena, sosiego… pero sobre todo las tiene a ellas. 

Si no fuera así, no volvería. Y vuelvo ansioso por mirar atrás, y allí recordar lo vivido allí, y contemplar con nostalgia y satisfecho el paso del tiempo.

“Nuestros años van quedando detrás, 
agotados como nuestros pasos, 
descalzos, mojados en la flecha de arena” 

Y cuando allí levanto los brazos recogiendo brisa, alcanzo la gloria; en todos y cada uno de sus trece sentidos.

AQUÍ DEJO MI ÚLTIMA CANCIÓN. Se titula "La flecha de arena", y trata sobre ese lugar al que por fin vuelvo. 

Para escucharla pasa el cursor por encima de la imagen y "dale al play" (al triangulito negro).



miércoles, 6 de febrero de 2013

Zombies

Aunque torpe, lento y sin inteligencia en absoluto, el zombi, en los momentos de confusión, se las apaña para alcanzar a su víctima fácilmente. Es capaz de aprovechar cualquier descuido de ésta para poder alimentarse de su carne.

La carne de la que se alimentan los zombis siempre es humana. Nunca verás a un zombi comiendo perro, gato, rata o cualquier otro ser vivo, no. Siempre se alimentan de aquellos que aún mantienen un mínimo de independencia y criterio para dirigir sus vidas. Es como si les jodiera ver que otros gozan de cualidades y aptitudes  que ellos ya no tienen -o que quizás nunca tuvieron-.

La zona de influencia de un zombi es muy pequeña, es capaz de permanecer inmóvil sobre una baldosa, días enteros sin hacer absolutamente nada –le da lo mismo-. Solamente, la mínima posibilidad de poder acercarse a algún humano (que, por descuido o ingenuidad, se encuentre en sus inmediaciones) le impulsa a realizar algún movimiento.

Su olor es nauseabundo, pero tienen muy buen olfato. Huelen la carne humana a centenares de metros y una vez que la huelen, comienzan a avanzar hacia su presa despacio, muy despacio, no importa lo rápido que huya el humano. Son muy pertinaces y ello provoca tal extenuación en sus perseguidos que al final casi siempre consiguen “lo suyo”.

Como es lógico, ignoran el olor a putrefacción de sus semejantes.

No se tiene certeza sobre su capacidad auditiva, aunque hay quienes aseguran que oyen absolutamente todo; lo que sí está del todo comprobado es que nunca se comunican.

El cansancio, la ingenuidad o el descuido humano son las únicas tres circunstancias que permiten al zombi saciar su apetito.

Un apetito constante, eterno. Siempre que haya humanos a su lado, el zombi querrá comérselos, le da igual cuántos sean; él los quiere todos, termina con uno y empieza con otro.

Se suelen desplazar en grupos y están por todas partes, por eso es imperativo mantenerse alerta ya que en cualquier momento podemos ser presa de sus dentelladas; no olvidemos que ellos son lo que son porque también fueron víctimas de otras mordeduras.

El objetivo sólo es uno: evitar por todos los medios convertirse en uno de ellos.




Como habéis comprobado, hoy la cosa no iba de música